Movimiento
Paseos cortos, días más firmes: por qué caminar diez minutos también cuenta
Cuando pensamos en caminar, imaginamos la caminata larga del sábado. Salir, ponerse los tenis, volver una hora después. Pero la investigación reciente sugiere que la caminata larga no es la única que cuenta, y para muchas personas, ni siquiera es la más útil.
Tramos cortos, de ocho a doce minutos, repartidos a lo largo del día, ayudan a mantener el cuerpo activo sin exigir un bloque de tiempo que no tenemos. Después del almuerzo, entre reuniones, antes de cenar. La suma al final del día se parece mucho a la caminata larga que nunca hicimos.
Por qué el ritmo importa menos de lo que crees
La idea de que hay que caminar rápido para que sirva viene de un lugar razonable, pero incompleto. Un ritmo cómodo, sostenido, cuenta. La consistencia le gana a la intensidad cuando el objetivo es mantener el cuerpo en movimiento durante los años.
Lo que no funciona: caminar una hora el sábado y quedarse quieto los otros seis días. El cuerpo responde a lo que le pedimos con frecuencia, no a lo que le pedimos una vez por semana.
Cómo empezar sin planificarlo demasiado
Un pretexto sirve. La panadería a cuatro cuadras, dejar el coche una calle antes, subir por las escaleras cuando la escalera está a la vista. No hace falta un plan escrito. Basta con notar los momentos del día en que podrías moverte y no lo haces por costumbre.
Al final de la semana, sin haberlo forzado, habrás caminado más que si hubieras esperado el sábado.